El auge de las megatiendas chinas crece sin un mapa oficial

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tirndachina

El capital comercial chino se extendió hacia grandes superficies en todo el país y transformó el mercado.
Indhira Suero Acosta -Las megatiendas chinas ya no son una rareza de la avenida Duarte ni un fenómeno confinado al Gran Santo Domingo.

Ocupan antiguos locales de miles de metros cuadrados, abren en ciudades intermedias y se internan en municipios donde hasta hace poco el comercio multiproducto estaba en manos de negocios dominicanos o era, incluso, inexistente. Venden desde un vaso plástico hasta muebles, abastecen a revendedores y compiten con precios que alteraron por completo el mercado.

Lo que nadie puede decir con precisión es cuántas son, cuánto importan desde China, cuántos empleos generan ni en qué medida cumplen las mismas obligaciones que sus competidores.

Ese vacío es la raíz del problema. La expansión más visible ocurre delante de instituciones que inspeccionan por separado, levantan actas ocasionales y carecen de estadísticas que permitan medir el fenómeno como conjunto. Los comerciantes dominicanos denuncian subvaluación, evasión tributaria e informalidad laboral.

Comerciante chino en una tienda ubicada en la Avenida Duarte, en el Distrito Nacional. (DIARIO LIBRE/LUDUIS TAPIA)

Los empresarios chinos atribuyen su ventaja a la escala, el acceso directo a mercancías y una estructura de costos más eficiente.

Entre ambas versiones falta una comprobación oficial, integral y pública.

No se trata de decidir si estos negocios son buenos o malos ni de convertir el origen de sus propietarios en sospecha. El asunto es más simple y más serio. Un mercado solo es competitivo cuando las reglas fiscales, aduanales, laborales y migratorias se aplican del mismo modo a todos.

Hoy el Estado dominicano no ofrece evidencia suficiente para demostrarlo.
De la tienda familiar a la gran superficie

La presencia económica china en República Dominicana no comenzó con los establecimientos que ahora ocupan grandes naves comerciales. Durante décadas se asoció a cantoneses que establecieron lavanderías, colmados, restaurantes y otros negocios familiares. La investigación de la historiadora Mu-Kien Sang documenta que el comercio figuraba entre las principales actividades declaradas por los inmigrantes chinos desde 1961.

 

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