28 dominicanos que huyeron de la miseria terminan presos en Lesbos (Grecia)

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29 dom presosLESBOS, Grecia.- Tomado de El Mundo (elmundo.es)/ Lluís Miquel Hurtado (texto)/Álvaro Undabarrena (infografía) “Papa Francisco, que Dios te bendiga. Somos latinos, de un país católico. Sea Dios quien te trajo. Necesitamos tu ayuda”, proclamaba una de las pancartas que rodearon al Papa durante su visita a la prisión para refugiados de Moria, el sábado pasado. A ambos lados del letrero aparecían sendas banderas de la República Dominicana. Sostenía aquel ruego un grupo de balseros latinos, extremadamente atípico por estos lares, que se hizo a la mar, a 9.000 kilómetros del Caribe, “para vivir libremente”.

Son 28 dominicanos y un ecuatoriano, 12 de ellos mujeres, una de ellas embarazada. Duermen a suelo pelado o en tiendas de campaña. Cuando el sol apisona se asfixian; cuando llueve, se les cala todo. Al mediodía comen un pequeño tupper con ensalada, un bollo y un zumito. Por eso se ven obligados a comprar comida a través de la verja a uno de los tenderos que, estratégicamente colocados cerca del centro de arresto de Moria, complementan, a un precio abusivo, la alimentación de los internos.

“Estamos peor que los perros”, lamenta Giancarlo -nombre ficticio por motivos de seguridad-, que trabajaba de mecánico, pero cuya filiación a un sindicato, asegura, lo proscribió. “Si agitas mucho, se encargarán de apartarte”, dice del Gobierno dominicano del presidente Danilo Medina, al que define como “corrupto”. Giancarlo cuenta que llegó solo a Grecia cruzando por mar en barca hinchable desde Turquía, a donde llegó en avión. Dejó atrás a sus padres. “Temía que les hicieran algo”, relata, “y por eso me fui”.

Giancarlo, de cuerpo atlético y tatuado, llegó a Lesbos hace unos 20 días. Esto es, después de la fecha a partir de la cual, según el controvertido pacto Turquía-UE, los arribados a Grecia deben ser deportados sin excepción a Turquía, país a su vez sin acuerdo de readmisión a países latinoamericanos. Partió de Estambul una noche, en vehículo hasta un punto de la costa turca que desconoce. “Éramos al menos 63, de varios países, en un bote para 20, íbamos con el agua a las rodillas del peso de todos”, recuerda.

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